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La Gestión del talento en las organizaciones como elemento clave para el éxito

Actualmente, existe una tendencia creciente de las organizaciones por centrarse en la gestión del talento humano como eje central de la estrategia para el logro de los objetivos del negocio, considerando que el talento permite la obtención de resultados excepcionales que perduran de manera estable en el tiempo. Su evolución ha tenido lugar desde la gestión del recurso humano, del conocimiento, competencias, capacidades, entre otras perspectivas que fueron abordando parcialmente este macroproceso. No obstante, la complejidad de su abordaje deviene de la dificultad para definir, gestionar y medir el referido talento; principalmente, considerando la connotación abstracta y genérica a la cual suelen aludir, disociándola de los resultados financieros y estratégicos del negocio.

Comprender que el talento es un factor clave y diferenciador dentro de una economía de servicios resulta indispensable para conseguir los resultados estratégicos, tácticos y operativos planteados, siendo que actúa como un filtro de otros procesos productivos. Estudios actuales demuestran que la gestión efectiva del talento humano puede incrementar los beneficios de la unidad de negocio entre un 7% y 11%, generando así un atractivo y concreto activo de retorno sobre la inversión, desde esta perspectiva.

 

Si bien, estudiar y entender el entorno socioeconómico y el mercado laboral resulta relevante para establecer la estrategia de negocio, no basta con importar buenas prácticas dentro de un sector particular, sino que se debe establecer una gestión del talento adaptada y a medida para la organización, que involucre a todos los responsables de la dirección del negocio y áreas internas. La estrategia central reside en pensar globalmente, conociendo el entorno mundial, nacional y sectorial; pero actuar a nivel local y específico, considerando el entorno geográfico, sector y tipo de actividad desarrollada, así como las particularidades de cada unidad interna que conforma el negocio y sus características peculiares del talento que requiere.

La gestión estratégica del talento involucra una cadena articulada de procesos y no se limita, como muchos opinan, a la atracción o selección del talento humano que concluye en su incorporación a la organización o a un conjunto de procesos administrativos que permiten apoyar a la gestión principal.

 

En términos sencillos, la gestión integral y estratégica del talento en la organización debe contar con las siguientes etapas:

1. Definición estratégica del talento, que inicia con la comprensión previa de la estrategia de la organización, a fin de definir las competencias requeridas y planificación de la planilla a ser cubierta con el talento específico.

2. Identificación del talento, sea dentro o fuera de la organización, que involucra la identificación del potencial interno, lo cual involucra una adecuada gestión del desempeño e identificación de los candidatos potenciales para la sucesión del talento en los puestos claves.

3. Desarrollo y gestión del talento, mediante diversos mecanismos de formación y capacitación, favoreciendo su movilidad interna, a fin de propiciar el despliegue de su potencial.

4. Reconocimiento y retención del talento, dentro de una cultura de recompensa,  a través de políticas que incentiven el compromiso y la motivación que garantice el rendimiento para la continuidad de las operaciones y generación de valor para la organización.

 

Las organizaciones identificadas por el éxito alcanzado denotan gran orientación hacia los resultados, a través de una visión estratégica de la gestión del talento, cuyas buenas prácticas incluyen:

1. Enfoque alineado con la estrategia, cultura y adaptación al entorno.

2. Inversión de esfuerzo y recursos formando a los gestores y directores de las áreas de la organización, en cuanto a la estrategia y procesos de gestión del talento.

3. Enfoque en las políticas, estrategias y tendencias globales; no obstante, suelen evaluar las condiciones de la empresa para adaptar lo aprendido a sus necesidades.

4. Valoración y generación de oportunidades para la coordinación y comunicación, que incluye a los miembros de la dirección de la organización.

5. Desarrollo de indicadores concretos que posibilitan el seguimiento de los resultados periódicos obtenidos y rendimiento de la inversión, evaluando el impacto, efectividad, eficacia, calidad, sinergias, entre otros.

6. Comprensión del valor reputacional y de marca empleadora, con un enfoque genuino en el valor del talento.

Por tanto, es indispensable que la gestión del talento en la organización trascienda de la administración operativa hacia un rol estratégico, coordinando y asesorando a los ejecutivos del negocio hacia la obtención de los resultados esperados.

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