
La Felicidad a tu alcance
¿Te encuentras en búsqueda de tu felicidad?
¿Quieres saber por qué te resulta tan difícil alcanzar la felicidad?
¿Tienes curiosidad sobre si conseguir ser feliz es una meta realista?
¿Quieres saber de qué depende tu felicidad?
Si la respuesta es afirmativa, al menos a una de las preguntas realizadas, entonces es muy importante que revises esta información, en donde encontraras respuestas a muchas de tus preguntas formuladas y ampliarás tu perspectiva sobre la tan anhelada felicidad.
Siendo la felicidad un término muy referido y meta de un sinnúmero de personas, existen muchos mitos a su alrededor. Por ejemplo, que solo a través del camino del esfuerzo en los estudios y el trabajo se conseguirá la solvencia económica que generará la deseada felicidad, que ser padre o madre te hará feliz, así como tener una contextura física añorada, ser querido por tu pareja, etc. Es así como se nos ha transmitido la idea errónea de que la felicidad es algo que se debe alcanzar en el tiempo, depende de las circunstancias de la vida y que es categórica en cuanto a que se cuenta o no con ella.
Desde la Psicología Positiva, fundada por el psicólogo estadounidense Martin Seligman, existen numerosos estudios científicos orientados a identificar las experiencias positivas, rasgos individuales y programas de intervención que permiten generar calidad de vida, incrementar la felicidad, el bienestar y prevenir los desórdenes mentales.
En este sentido, como resultado de las múltiples investigaciones sobre la felicidad se ha encontrado que existen tres (3) factores determinantes: El primero de ellos corresponde a la predisposición genética y cuenta con el 50% de las diferencias entre las personas, siendo que a través del temperamento estas se encuentran provistas de un “valor de referencia”, el cual se transmite desde los padres biológicos, de modo similar como ocurre con la contextura física, altura, metabolismo, inteligencia, entre otros. Cabe señalar que los genes no determinan la experiencia de vida ni la conducta; sino por el contrario, nuestras creencias, experiencias y comportamientos pueden activar o desactivar dicha predisposición genética.
El segundo factor se encuentra determinado por las circunstancias de la vida o situaciones como el lugar de nacimiento, propiedades, dinero, logros personales, laborales, relación de pareja, adecuación a los estándares de belleza, juventud u otros, los cuales son limitados y representan únicamente el 10% de la determinación total de la felicidad. Por tanto, en los estudios comparativos de la felicidad desarrollados con personas con relación a la riqueza, salud y belleza, la diferencia resulta ínfima.
El tercer factor de la felicidad cuenta con un 40% de determinación y no depende de la constitución genética ni de los aspectos circunstanciales de la vida, sino del elemento decisivo referido al comportamiento, lo cual comprende todas las actividades cotidianas que las personas eligen realizar. Los estudios demuestran que las personas más felices son aquellas que dedican más tiempo a fortalecer sus relaciones con amigos, familia, pareja y a disfrutar de sus encuentros, se sienten más cómodas expresando su gratitud por todo aquello con lo que cuentan, procuran vivir centrándose en el presente y disfrutar de los placeres de la vida, convierten el ejercicio físico en un hábito, se comprometen profundamente con objetivos y metas de vida, buscan poner a disposición su apoyo hacia otras personas y se enfrentan con aplomo y fuerza ante las adversidades de la vida.
Considerando las variables determinantes para la felicidad humana, resulta altamente gratificante contar con datos científicos que demuestran que las personas pueden ser más felices en la medida que deciden hacerse cargo de sus elecciones y sostienen sus comportamientos en la misma dirección, considerando incluso que atender a las acciones y modos de pensamiento de las personas más felices puede permitir tomar la decisión de encaminarse en dichas acciones e ir adecuándolas a las necesidades y preferencias personales, con la finalidad de experimentar la anhelada felicidad. Conviene recordar que el esfuerzo y dedicación diaria para producir cambios permanentes puede constituirse en el trabajo más satisfactorio de la vida.
Como se ha citado anteriormente, las personas felices no se limitan a experimentar placer y tampoco cuentan con un factor distintivo frente a los demás seres humanos, que les provea de elementos diferenciales categóricos para experimentar la felicidad diariamente sin esfuerzo, sino que ejecutan acciones, dirigen su vida a través de elecciones responsables y muestran su capacidad de gobierno personal procurando aprender cosas nuevas, diseñándose metas y disfrutando de sus logros, así como gestionando sus pensamientos, emociones y conductas, los cuales se traducen en hábitos que se encuentran al alcance de todas las personas que deciden ser felices.
Cabe señalar que si bien, experimentar felicidad se asocia con emociones positivas de alegría y placer, no se restringe únicamente hacia ellas, por tal razón, actualmente el componente de la felicidad está incluido dentro del bienestar personal y contempla los siguientes elementos a desarrollar, dentro de un significado más amplio, sostenido, medible y alcanzable:
- Las emociones positivas, dentro de las cuales se encuentra el optimismo, a través de una visión y actitud positiva con el pasado, presente y futuro; así como el placer y la satisfacción.
- El compromiso, que implica fluir en el desarrollo de una actividad, involucrándose con atención plena, vigor y dedicación.
- Las relaciones positivas, mediante la generación de vínculos positivos con la familia, pareja, amigos y personas interactuantes.
- El propósito de vida, que genera un sentido a la existencia, tras el empleo de los recursos personales hacia algo valioso y en beneficio de otros.
- El sentido de logro, mediante las metas alcanzadas, que fomenta la autonomía y sentido de realización.
Finalmente, conociendo que la construcción de la felicidad se encuentra al alcance de todas las personas, corresponde asumir un rol activo y tomar la decisión diaria para sostenerla, un reto que depende enteramente de nuestra voluntad personal.


